domingo, 4 de septiembre de 2011

El chapín

Chapín es dar la opinión de todo pero sin fundamentos.
Hacer lo que se le venga en gana.
Amar poco y desear mucho.
Pedir mucho y dar poco.
Insistir, mendigar, pero trabajar lo mínimo para conseguir
No decir mucho cuando se habla tanto.


Chapín es ser servicial y hospitalario con amigos, enemigos, compañeros, viejos conocidos, nuevos conocidos y hasta desconocidos.
Hacer horas extras para dar de comer a los seis hijos.
¡Ay Dios mío! ¡Ay Dios tuyo!
Pedir para el chapín es “Regáleme un…”
Incluir de todo para el viaje y olvidar lo más necesario.
No saber las reglas de etiqueta para tomar el té, pero que con champurrada se acompaña el café.


Chapín es ser contradictorio.
Habla con el mismo lenguaje el pobre y el rico.
Andar sin rumbo.
Ponerle veladora al santo, al muerto y a los vivos.
Inconstante de la noche a la mañana.
No tener a superman, pero sí a huiteco-man.


Chapín es estar decepcionado de su país, pero orgulloso de su futbol.
Hablar más que oír.
Aceptar todo lo que se le regale.
Prometer por Dios, los astros y hasta la tumba de su madre que hará cosas que sabe que no hará.
Iluso e inocente, al igual que pícaro y vivo.
No un concepto ni una idea inconclusa, sino un tú y un yo.

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